En mi estado fundamental, contemplo el mundo como un pentagrama vacío. La nada asusta e impresiona. La inspiración de la creación no siempre está de nuestro lado. Aquí, mi música y las cuatro melodías que la intuición me susurra.

30 abril, 2009

Amalgama

Siento como crujen mis huesos, como colapso, como la noche tritura mi cuerpo muerto, y me deformo hasta convertirme en una sopa de recuerdos. Mi sangre gotea, filtrándose hasta lo más hondo de la tierra, besando sus cimientos, abrazando sus pilares. Sangre y tierra, plasma en la más honda de las profundidades. Amalgama homogénea del instante y de lo eterno, de la estructura y del contenido. Arcilla en las manos del destino, simiente de la imperfección, rotura de la simetría. Del barro nace, o renace, empieza a dibujarse una nueva figura, una nueva silueta.
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Es el desorden previo al orden, es hacerme mientras me deshago; mientras mi alma camina ciega y muda por una estepa vacía de conceptos, de símbolos, donde se es respirando, y donde respirar, no es sino ser. Armonía.
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Sangre y tierra, fusión de recuerdos y estructuras, comprensión, reconciliación. Ya escucho en el barro, de nuevo, mis propios latidos.

29 abril, 2009

Desnudarse para morir

Desnudarse para dormir. Pronto cerraré los ojos. Pronto caerá un nuevo día y con él, mi vida. Siento que tan pronto me adentre en los dominios de Morfeo, moriré. Desnudarse para dormir, prepararse para la muerte.
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Me desprendo fatigosamente de unos zapatos que yo no elegí, pesados y bárbaros, me han conducido por senderos convenidos que detesto. Me despojo del reloj, de su latido constante y eterno, látigo y obligación. Desvalijo mi figura de anillos y colgantes, del lujo que oculta mi rostro de pobre hombre. Desabrocho uno a uno los botones de mi camisa, dejando al aire mi torso de tipo asustado. Me quito el cinturón, dejando que mis pantalones se derrumben hasta el suelo, fustigando el aire con el ruido propio de la caída del imperio. Pudor cero, la ropa interior también fuera. Desnudarse para morir.
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Pelado. Me miro frente al espejo de la noche. Fuera, la ciudad que me hizo se despide de mí. Sus ropas ya no me visten, y sin embargo, siento que pese a todo, no puedo desprenderme de ella. Me pregunto entonces una vez más: ¿Quién soy? ¿Qué soy?
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Recuerdo entonces las enseñanzas de mi maestro. No pienses. Recuerdo y ejecuto. Mis párpados caen, y mi vida se fulmina. Sin flashbacks de última hora. Descanso, duermo.
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He muerto.

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27 abril, 2009

Apadrina un tornillo


Lo que se ve en la foto, es una parte de mi colección de tornillos, tuercas y todo tipo de objetos metálicos recogidos durante años por los suelos de todo el mundo.

Ustedes no lo creerán, pero estoy lo suficientemente loco como para, como las urracas, recoger objetos metálicos del suelo y coleccionarlos. Es más, mis allegados más íntimos, que saben de mis aficiones me regalan tornillos y tuercas que se han encontrado por ahí. La tuerca de la foto, fue un regalo de Javier y ahora la utilizo de anillo. Quería ponerles ahora una foto de un mega-tornillo que me trajeron desde Berlin, pero más fotos harían excivamente larga la entrada.

Esto se lo cuento, porque he repescado un viejo mail que envié una vez a los amigos y familiares, para hacer extensiva la llamada de socorro a todos los lectores. Cualquiera que se muestre dispuesto a apadrinar un tornillo, y que además reuna las condiciones, por favor, que se ponga en contacto conmigo, y yo le haré llegar un tornillo, una tuerca, o la pieza que guste el madre/padre adoptiv@. Por supuesto, yo corro con los gastos de envío.

Para hablar conmigo recuerden, pongan mi nombre [david], un punto, mi apellido [bote], sin espacios, y la extensión de gmail.

Gracias!!

Un mail antiguo...

Hola,

De todos vosotros es bien conocida mi afición por la recolección de todo tipo de objectos metálicos que se hayen en el suelo. Fruto de esta afición, se hayan bajo mi cuidado y protección una gran colección de pequeños y no tan pequeños chismes metálicos, obviados, olvidados por una sociedad que prescindió de ellos, y que tras haberlos utilizado en su beneficio, los condenó a la vida marginal de la calle.

Yo durante mi vida, solo pude sino apiadarme de ellos, y adoptarlos casi como hijos propios. Ha sido pues una relación estrecha con ellos mediante mi altruismo, pero también por beneficio propio, pues siempre crei que me trarían suerte en mis asuntos de trabajo.

Todo ese proceso de recolección, que no he llevado en solitario, pues mi querido sobrino ha participado generosamente en él, me ha llevado a superar con creces mi capacidad de albergar bajo mi ciudados más tornillos, más tuercas o cualqueir otro objeto metálico. Sinceramente, "ya no sé donde meterlos".

Es por eso amigos, compañeros y hermanos que acudo en vuestra ayuda. Seré directo, ¿queréis adoptar alguno de mis apadrinados metálicos?

Sé que es mucho pedir y más porque a continuación expondré algunas condiciones, pero sé que todos vosotros sois personas de bien, personas de buen corazón y seguro que tomareis parte en mi campaña.

Las condiciones son muy sencillas. Aquel que este dispuesto a adoptar debe tener la capacidad de ver más allá de lo aparente. Nadie sin esta capacidad podrá distinguir entre simples objetos metálicos y un ser vivo, nadie sin esta capacidad podrá leer en ellos la magia que atesoran, que no es otra, que la misma esencia presente en los pilares de la tierra...

En fin, este es mi llamada en el dia de hoy. Resto a vuestra disposicion para cualquier aclaración, y sobretodo para atender vuestras peticiones de adopción

david

22 abril, 2009

La aventura de mi pie

Tengo que reconocer que siempre sospeché que pasaría algo así, pero hay cosas que por mucho que unos las piense nunca las acaba de creer. Así, cuando me levanté y descubrí al intentar caminar que mi pie se había ido, eché a llorar. Al principio de pena, luego de rabia y finalmente de felicidad. Veintisiete años dan para mucho y como bien dice el refrán, el roce hace el cariño. No sé si está bien decirlo, pero yo y mi pie nos habíamos rozado mucho, desde aquellos momentos tontos cuando bajo las sábanas frías agitas los pies para espantar el frío hasta el calorcillo de los calcetines húmedos en las excursiones de montaña, pasando por las grandes paradas que junto a su prima la mano, mi querido pie había protagonizado en nuestras gloriosas tardes de fútbol sala.
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Recuerdo que en una ocasión en un partido le pegué una patada a un palo y mi pobre pie se hinchó como un pez globo. Estoy seguro que si hubiéramos podido entendernos el hubiera dicho con los mofletes hinchados: ¿Y ahora qué? ¿Qué te hice yo? Por aquel tiempo era yo un joven inmaduro, quiero decir, aun más, y no caí en la cuenta de qué podrían significar aquellas preguntas. Hoy, inmerso en la pena de ausencia me doy cuenta del dolor injusto que le infringí, hoy me planteo si quizás desde aquel día me quería un poquito menos, si aquel día, nuestras vidas empezaron a separarse. Siempre es la misma historia: sabemos que está ahí, pero nunca nos preocupamos en decirle cosas bonitas, y como en toda historia típica, hay una frase típica. Sin duda en esta no cabe sino preguntarse y reflexionar sobre por qué nunca le dije: ¡Caramba pie mío! ¡Qué rápido y ligero me llevaste hoy! O, ¡Qué grande pie, qué grande!
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Y también como es típico y tópico, ahora me vienen cientos y millones de historias a la cabeza, nuestros paseos descalzos por la orilla, en la playa, junto a las olas, o nuestras peripecias en las zapaterías en busca de zapatos del 46 y como no, nuestros primeros pasos siendo aun un bebé. Cuántos y cuántos recuerdos, cuántas y cuántas historias: nacimos juntos, crecimos juntos, vivimos juntos e incluso me atrevo a decir, maduramos juntos. Sí, estoy seguro que eso también porque mi pie no se ha ido porqué sí. Seguro que se fue porque necesitaba su espacio, sentirse realizado o algo parecido. Sí, eso creo, seguro que está en algún lugar realizándose como pie, acabando de perfilar su propia personalidad (quizás debería decir pienalidad o algo así, no?). A lo mejor, se ha ido a Bosnia y allí se ha acoplado a un niño víctima de una mina, o quizás esté en Chile haciendo fotos para devolvérmelas luego, o también puede ser que esté a la vuelta de la esquina pensando: “¡Caramba, soy el primer pie libre de la historia! ¿Y ahora adónde voy?”.
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No lo sé, tampoco creo que sea importante. Hoy aquí mañana allí, amigo pie. Te deseo, con una sonrisa en los labios allí donde estés encuentres aquello que buscas. Si lo haces, por favor escríbeme una carta y cuéntamelo todo: me encantará saber que me encontraste.

20 abril, 2009

Semillas en territorio lunar

He nacido chiquitito para crecer hasta hacerme grande, hasta que mi alma explote, bomba existencial, haciendo añicos la piel que me contiene, con la intensidad del grito y la suavidad del susurro.

He nacido chiquitito, amapola silvestre, en la grieta de la mano sufrida, alimentada por su honda esperanza.

He nacido chiquitito para crecer hasta hacerme grande, el corazón grande, el alma grande, el espíritu grande.

17 abril, 2009

David [ Bote Paz ]


Mi padre era un tipo peculiar. Al menos, eso es lo que me han dicho de él. Mi madre insiste una y otra vez en que mi hermano y yo, tenemos muchos de sus rasgos, tanto físicos como de conducta. Tendré que creerla, es mi madre, y al fin y al cabo, yo, no lo puedo saber. Él se ‘fue’ cuando yo tenía tan sólo diez meses. Se fue, entre comillas, porque, bueno, eso queda entre él y yo.
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Quizás otro día les hablaré de nuestros secretos. Hoy, sin embargo, lo que realmente me apetece es describir es la extraordinaria habilidad que tenía mi padre de, pícaramente, obviar las precisas instrucciones de mi madre.
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Cuentan en casa, que cuando mi madre se enfadaba con mi padre, este se ponía una servilleta en la cabeza, entonaba una canción de la que sólo conozco el primer verso: “Bailando el pino…”, y luego irónicamente añadía: “Va, ríñeme ahora”.
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Mi nombre es otra de sus jugadas. Yo tenía que haberme llamado Óscar, pero él, cuando llego al registro civil, creyó más oportuno inscribirme como David.
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David significa en hebreo, “el amado”. Creedme, el cambio no fue una casualidad. Mi padre era, es, un tipo listo. Ya saben, el nombre, imprime carácter.
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Y la vida le ha dado la razón. Pero falta, me falta...

13 abril, 2009

Territorio Lunar


Territorio lunar. Avanzamos sin saber hacia dónde nos dirigimos. Territorio lunar, desierto, inhóspito pero familiar. Estas patatas tienen forma de lunas lejanas: unas vacaciones en la playa, o un SEAT seiscientos. La patata, el alimento básico de un hombre pobre. Territorio lunar, fábricas que caen, un sistema que se auto–engulle, que sólo guarda ahora recuerdo de su esplendor, mientras el lujo lejano a penas percibe que no hay movimiento, que los cristales están rotos y la producción detenida.
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Atrás, los hombres y sus historias, sus nombres olvidados, su anonimato conforman los adoquines de este territorio lunar. Exploramos el futuro cabalgando sobre el sudor, y también los sueños y las esperanzas de cuántos nos precedieron. Nuestros padres, antes nuestros abuelos. También nuestros vecinos. Somos la argamasa de este nuevo territorio lunar, bienvenidos a la era del hombre.
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Cabalgamos sobre la patata. Cabalgamos sobre lo común. Saludo por la calle. Nacen las primeras flores del jardín lunar. Me visitan desde Argentina, también Uruguay. Ayer, estuve yo en Buenos Aires. Mi casa se hace grande, como mi corazón, siento que se ensancha mi grito, derribando muros.
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Bienvenidos a la era del hombre.
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11 abril, 2009

Pasa


Los tipos grandes tenemos pinta de roca áspera, de soldado con coraza y espada. Sin embargo, apariencia y esencia componen un juego demasiado complicado como para entenderlo a primera vista.
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Por eso, a veces, basta una simple canción para amansar a la fiera, desprenderla de su cota de malla y desarmarla. Una simple canción para invitarnos a una taza de café. Una simple canción para resguardándonos en el calor del hogar, y mostrarnos como somos, niños grandes con barba, vulnerables e inocentes.
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Pasa…escucho, mientras arrastro mis zapatos grandes, porque obviamente tengo los pies grandes, pero con pasos pequeñitos, porque obviamente, soy un niño tímido y vergonzoso.

08 abril, 2009

Dedicat a l'herba menuda

Cuando leí ‘herba menuda’ me vino a la cabeza una de esas imágenes que sin querer almacenas de por vida. En Escocia, donde estuve dos meses trabajando de camarero, la hierba se extiende hasta el último palmo de tierra, la última pulgada. Tras ella, muchas playas no tienen los pobres escoceses, acantilados abruptos, el abismo, la nada, sólo la nada.
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Todo es verde en Escocia, pero yo allí no le haría mucho caso a los versos de Palau i Fabre, porque en por aquellas tierras lo verde huele a magia y conjuro, a cuento y hadas, a leyenda y gnomos.
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Verde hasta la misma frontera del abismo. Dijo Groucho Marx que de joven estaba al borde del precipicio, y que después de toda una vida de esfuerzo, lucha y sacrificio, había conseguido dar un paso adelante. ¡Qué tipo! Eso es quizás la esperanza verde, un paso más adelante, cuando uno ya pisa la última pulgada de hierba menuda.
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Quizás por eso dice Palau i Fabre que uno se puede fiar del verde, porque tras él, sólo el salto al vacío. Confié mi vida al verde, y ahora, no puedo escribir la entrada que te prometí. No tengo fuerzas aún. No vengo, sin embargo, con las manos vacías.
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Hay un sueño que se me repite muchas veces: caigo, caigo desde grandes alturas, caídas de muchos segundos, y sin embargo, cuando toco tierra, siempre caigo de pie y nunca me lastimo. Quizás por eso que me anime con más confianza a desafiar al poeta catalán. Adoro el verde, incluso un verde, verde muerte, como el de Federico, porque tengo fe y convicción en la esperanza verde, la más arriesgada, la más osada y temeraria.
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Dice hoy Benedetti en mi calendario:
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tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro
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He pensado en tus ojos verdes cuando lo he leído. No sé porqué. Quizás porque he pensado, que los dos sentimos un hueco, compartimos, cada uno la suya y a su manera, la ‘memòria del fred’. Quizás, porque mi verde esperanza me hace pensar que pese a todo, siempre es posible encontrar el conjuro y los ojos de los que habla el poeta uruguayo. Quizás, porque la esperanza se hace más grande cuando son dos los que la comparten. ¿no te parece?
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07 abril, 2009

Seguir el instinto, NO resulta fácil

Dice que en la rama de un árbol, había un matrimonio de un gorriones, y al lado, una ranita. En un momento dado, la ranita se tira al vacío agitando las patas con intención de volar, cae, y queda mal herida. Se quedan mirándose los dos pajaritos y le dice el gorrión a la gorriona:
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¿no crees que deberíamos decirle ya que es adoptada?
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06 abril, 2009

Cortázar cazando tornillos

Llego de Barcelona, indignado. Muchas veces, nos gustaría demostrar que los padres no tienen razón, pero esta vez, aunque a él le duela tanto como a mí, el vuelve a acertar y yo, yo vuelvo a equivocarme. Y no piensen que mi indigna haberme equivocado. Lo que me fastidia es mi error. Lo que me ‘cabrea’ es aprender las cosas así. ¿Por qué lo hacemos todo tan complicado?
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¿Sabéis? Me he pasado una semana pensando contra que disparaba Cortázar en el vídeo que os pongo a continuación. Quizás participaba de la guerra entre el rojo y el verde, disparando a mariposas de ambos bandos, o mataba fatídicas casualidades, debatiendo para sus adentros si creía o no creía en ellas. ¿Contra qué o contra quién?
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Hoy he encontrado la respuesta. Dispara por disparar, dispara al aire, haciendo un alarde de imaginación, un fantástico porque sí y punto pelota.
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Nos hartamos a decir que la vida es muy complicada. Pero es mucho más simple de lo que pensamos. Somos nosotros, los que nos enredamos, muchas veces, por no seguir nuestro corazón, nuestro instinto. Otras, no sé que más deciros, sólo sé que somos más responsables de algunas de las cosas que nos pasan de lo que creemos.
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No sé vosotros, pero yo, esta noche, me voy a cazar tornillos revoltosos. Dispararé al aire, como Cortázar, para asustarlos. No pienso, valga la redundancia, pensar en nada más.
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04 abril, 2009

Un ángel en las escaleras. Sonrisa e ilusión. Cotidianas Alegrías: Las sorpresas

¡Ay Fran! Si la hubieras visto, con su carita de ángel y su sonrisa tímida. ¡Qué sorpresa! ¿Sabes? Estaba yo con uno de mis pensamientos negros cuando... ¡zas!, giro la cabeza y allí estaba ella en las escaleras. La conozco de la facultad. Ya hace mucho que me fijé en ella, mucho antes de que empezáramos a saludarnos, cosa que pasó después de que le diera clase en un par de ocasiones. Ayer, nos dijimos ‘Hola’ cuando pasé a su lado. ¡Qué ilusión que me hizo! Ya ves, que cosa más tonta, ¿no? Mis amigos me sugirieron que volviera y me pusiera a hablar con ella, pero ya me conoces, yo soy más calladito y tímido al empezar. Creo que fue mejor así, ¿no te parece? Mejor no estropear el momento.
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Su sonrisa fue como una estrella. No necesitaba nada más. Esa estrella, entre tres millones de estrellas, en un cielo de dimensiones infinitas estaba allí, en aquellas escaleras brillando con su saludo. La sorpresa y la ilusión por la casualidad, o la no casualidad, me bastaron. ¿Me entiendes? A veces, más vale saborear pausadamente una pequeña pastilla de chocolote que no comerse la barra entera. Y fíjate quien te lo dice. Madre mía, quien me ha visto y quien me ve.
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No sé, no sé, ¿Tú que crees? ¿Nos volverá a arremolinar el viento? ¿Quién sabe? Que difícil resulta caminar bajo los plataneros, disfrutando de su verde follaje y de este sol de primavera sin pensar en nada más. ¡Qué tontería! Mario me ha dicho que prueba con la meditación. Dice que me ayudará a regular y dominar mis pensamientos. Yo, no lo veo claro. Tú ya me entiendes.
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Entre tanto, mientras te cuento este último optimismo mío, te copio aquí un par de frases de una de mis películas favoritas, Cadena Perpetua:
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Andy Dufresne: “El miedo te mantiene prisionero. La esperanza te da la libertad.”
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Ellis Boyd "Red" Redding: "Me doy cuenta que estoy muy emocionado, casi no puedo estar sentado o tener la cabeza tranquila. Creo que es la emoción que sólo un hombre libre puede sentir, un hombre libre al principio de un largo viaje cuyo final es incierto. Espero poder cruzar la frontera, espero poder ver a mi amigo y estrechar su mano, espero que el Pacífico sea tan azul como siempre he soñado. Y espero nunca más perder la esperanza."
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¡Qué tonto! Pensarás, pero tú ya sabes por qué te cuento todo esto. No hacen falta más palabras, sólo darle la razón a Teià, mientras su post llega, el tuyo se ha colado. La vida, la vida tiene vida propia. Y a veces, a veces sólo se trata de vivirla con naturalidad y armonía. Saliendo al encuentro de la belleza, pero dejándonos sorprender. Y mientras las sorpresas llegan o no, yo te seguiré acosando. Ya lo sabes, yo te quiero mucho.





p.d.

ella es peliroja :P

Cotidianas Alegrías V: Los amigos

Yo no sé como. Bueno si lo sé, porque se me acabaron las excusas, finalmente me dejé arrastrar por los muchachos y salimos un rato de fiesta por Barna. Así que por la mañana me enfundé mi jersey de la suerte y por la noche nos fuimos de volteo por Gracia.
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Me ahorro los detalles, porque el contexto empieza a cansar, pero es que acabé [cosa que nunca en la vida pensaba que haría] cantando en un Karaoke con Vicent la canción de soy un truhán, soy un señor. Bueno, más que cantando, que no sé me da muy bien, haciendo algo parecido a lo que hacen estos de aquí abajo...


03 abril, 2009

Cotidianas Alegrías IV

La crisis me dejó sin mi charchutera. Mercadona cerró el mostrador, lo pusó todo en plásticos y a mí me dejó sin 30 segundos de una conversación alegre que me hacía recordar los agradables tiempos en los que todo el mundo se decía buenos días por la calle.
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Sin embargo, el día de hoy me ha propuesto agradables alternativas. Un señor me preguntó por el aeropuerto. Yo le respondí amablemente. El vendedor de periódicos me explicó cordialmente que "El País" había subido diez céntimos. Conversamos brevemente y nos deseamos mutuamente un buen día. En la facultad, un mensajero me dio las gracias mientras le aguantaba la puerta del ascensor para que el pudiera descargar.
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¡Ay! Tenemos sol sobre Barcelona. Ha llovido estos días, lo suficiente y lo justo para que ahora, la hierba crezca en todas partes. Sino hubiera sido así, las lluvias del invierno no habrían servido de nada, me dijo mi tío. Una fantástica señal, un fantástico sol mientras reescribo mi próxima entrada. Así, os dejo con una canción típica, pero alegre:
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02 abril, 2009

Pequeña y dulce

No sabes como fue mi día hoy, pero esta noche, nuestra pequeña conversación, tranquila y sosegada, aunque me haya costado una bronca del míster, me ha servido para responderme una pregunta que me estaba haciendo sobre cosas que nada que tienen que ver contigo y para tranquilizarme. Así que, ¡gracias!
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A cambio de tu involuntaria, inesperada y accidental colaboración, te dejo aquí un regalo. Es un corto que vi hace tiempo y que me hizo descubrir a Benedetti, o al menos, lo poco que sé de él. Espero que te guste y que haga más ameno el reposo asociado a tu esguince.
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¡Ah! Y enséñaselo a Pitu, hoy además de física, le enseñaremos cine y poesía jajajaja


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01 abril, 2009

Cinco cosas: Cotidianas Alegrías III

Me propuso un buen amigo el siguiente ejercicio. Antes de ir a dormir, anota en un papel cinco cosas buenas que te hayan pasado durante el transcurso del día.
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Y yo, que siempre he sido un empollón, un chico aplicado, hoy, voy a hacer los deberes.
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Satisfecho estoy de que poco a poco el programa en el que estoy trabajando avance. El trabajo hoy me dio un par de charlas muy positivas alrededor del mismo. Me proporciono seguridad y la sensación de, aunque muy lentamente, estar haciendo las cosas bien.
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Cinco minutos sentado en las escaleras del departamento, frente a las espectaculares vistas de Barcelona, y de un cielo mágico, no pueden ser descuidadas a la hora de realizar este ejercicio.
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El café con Longivus ha sido muy divertido. ¡Siempre reímos tanto juntos!
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Las reflexiones personales del día son muy positivas. Me siento entero. Espero poder compartirlas en otras entradas.
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Y finalmente el autobús. En el autobús de regreso he coincidido con una chica que conocí en la radio cuando hacía el programa de ciencia con unos amigos. Tiempo atrás, la timidez me hubiera bloqueado, pero hoy, aunque me ha costado, me he atrevido a romper la barrera y a charlar un ratito con ella. Estoy, aunque parezca una tontería, orgulloso de ello. Mi timidez me ha hecho dejar escapar la posibilidad de haber conocido tanta gente, que este pequeño paso, me ha sentado fenomenal.
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