
Tengo nueva oficina. Hasta ahora aquí en McGill me habían tenido de aquí para allí continuamente. Una de las buenas noticias de mi nueva silla es que mi ‘workstation’ está junto a la de Slavek, un polaco que hace 23 años recaló en Canadá escapando del comunismo. Ayer, estuvimos charlando casi una hora sobre la situación social actual. Resultó increíble como punto por punto fue repasando cada uno de los aspectos sobre los desastres de la globalización sobre los que últimamente medito. Así que, mientras él hablaba, yo simplemente iba asintiendo con la cabeza. No podía sino darle la razón.
.
De todas cosas que me dijo la que más me llamó la atención fue una afirmación espeluznante: “Esto se cada vez se parece más al comunismo del que escapé. Todo el poder está en mano de tres o cuatro”.
.
Sería interesante repasar algunos de los puntos de la conversación. Yo creo que todos tenemos mucho que reflexionar acerca de ellos. Nos conviene como individuos. Nos conviene como sociedad. Me gustaría pues a lo largo de las próximas semanas ir comentando alguna de mis impresiones.
.
Empiezo por una intuición a la que estoy tratando de darle forma: la pérdida de valor de las cosas. A cerca de este tema, debo reconocer que el libro “El paroxista indiferente” de Jean Baudrillard [gracias u por la recomendación] está ejerciendo una gran influencia sobre mí.
.
No quiero alargarme excesivamente. Lanzo la piedra y lo dejo aquí. Todavía tengo mucho que meditar sobre este proceso de exaltación y desarraigo de los valores que los están convirtiendo en entes completamente huecos y vacío, en, paradójicamente tal como dice Baudrillard, valores sin valor.
.
Sólo un ejemplo más antes de marchar. Hace días que quería hablar de Obama. Lo siento Arnau, pero realmente cada día estoy más convencido de que Obama, también está vaciando verbos y palabras, también está ahuecando palabras tan importantes como “Esperanza”.
.
No hay duda que es mejor que lo que teníamos, pero cada día estoy más convencido que este mundo necesita no es esperanza, ni milagros, quizás tampoco un mesías, sino hombres, hombres normales y corrientes, hombres que hagan cosas, hombres que recuperen su naturaleza, y abandonen el avatar-objeto-producto que creen es su verdadera realidad. Que a Matrix suena esto, pero que buen ejemplo la película es, por muy típico tópico que parezca.
.
De todas cosas que me dijo la que más me llamó la atención fue una afirmación espeluznante: “Esto se cada vez se parece más al comunismo del que escapé. Todo el poder está en mano de tres o cuatro”.
.
Sería interesante repasar algunos de los puntos de la conversación. Yo creo que todos tenemos mucho que reflexionar acerca de ellos. Nos conviene como individuos. Nos conviene como sociedad. Me gustaría pues a lo largo de las próximas semanas ir comentando alguna de mis impresiones.
.
Empiezo por una intuición a la que estoy tratando de darle forma: la pérdida de valor de las cosas. A cerca de este tema, debo reconocer que el libro “El paroxista indiferente” de Jean Baudrillard [gracias u por la recomendación] está ejerciendo una gran influencia sobre mí.
.
.
Para iniciar la reflexión, me gustaría compartir un anuncio de televisión con vosotros. El anuncio es realmente bonito. Su mensaje, realmente loable. Sin embargo, si uno se para a pensar brevemente, de lo que uno se da cuenta es de cómo “los valores” ahora forman parte del mercado. Son en definitiva, un producto más que se compra junto con lo que vende la empresa..
.
No quiero alargarme excesivamente. Lanzo la piedra y lo dejo aquí. Todavía tengo mucho que meditar sobre este proceso de exaltación y desarraigo de los valores que los están convirtiendo en entes completamente huecos y vacío, en, paradójicamente tal como dice Baudrillard, valores sin valor.
.
Sólo un ejemplo más antes de marchar. Hace días que quería hablar de Obama. Lo siento Arnau, pero realmente cada día estoy más convencido de que Obama, también está vaciando verbos y palabras, también está ahuecando palabras tan importantes como “Esperanza”.
.
No hay duda que es mejor que lo que teníamos, pero cada día estoy más convencido que este mundo necesita no es esperanza, ni milagros, quizás tampoco un mesías, sino hombres, hombres normales y corrientes, hombres que hagan cosas, hombres que recuperen su naturaleza, y abandonen el avatar-objeto-producto que creen es su verdadera realidad. Que a Matrix suena esto, pero que buen ejemplo la película es, por muy típico tópico que parezca.

2 comentarios:
ALERTA!
La estafa automotriz mas grande en el territorio Mexicano…
Para MAS informacion pinche:
http://expoauto.blogspot.com/
Gracias
Exacto. Para mi cada grande corporacion es un pequeño estado comunista, con sus lemas y todo: juntos lograremos, nosotros haremos la diferencia, etc. Sin olvidar el plan quinquenal para cumplir y sobrepasar.
Y totalmente de acuerdo con la existencia por avatares.
Publicar un comentario en la entrada