Suspiro. El año termina y ya pienso en el próximo. ¿Amor? ¿Trabajo? Meteremos el anillo en la copa, gastaremos calzoncillos rojos [yo a esto me niego] e invocaremos a la magia, en la cual por cierto ni creemos, para pedir salud, dinero, amor o cualquier cosa que en ese momento se nos pase por la cabeza. Todo vale. Yo he visto pedir desde coches hasta becas predoctorales pasando por chocolate o videojuegos. Cada uno a la suya, según late su corazón, según ve el mundo. Incluso, a veces nos sale la vena filantrópica, y pedimos por la paz en el mundo, por que se acaben el hambre y las guerras.
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Es nuestra manera de soñar en voz alta, es la expresión concreta de nuestras esperanzas y deseos, porque estas tres cosas, sueños, esperanzas y deseos, nos mueven, son una estupenda fuerza electromotriz para seguir caminando y respirando.
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En cambio, lejos de lo concreto, mirando los rincones de nuestro corazón vemos puntos negros, oscura incredulidad, hija de querer más llegar que viajar, hija de querer más estar que ser. No critico por criticar. Aquí el que les habla rescató antesdeayer del cubo de la basura un calendario publicitario del 2009, porque cuando lo tiré [el diseño no mataba y ya tenía otros calendarios de bolsillo] el siguiente pensamiento se filtró entre mis neuronas: “otro año a la basura”.
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Entonces, humildemente, me pregunto: ¿Sé soñar? ¿Sabemos soñar? ¿Hemos entendido en qué consiste esto de los sueños? Me temo que no, y no obstante, lo digo mientras sonrío: prefiero que las materias a estudiar sean los sueños y la fe, que no la ya gastada y siempre vieja realidad.
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¡Ay! Ese calendario aún hoy sigue vivo, pero pronto será una luz en la noche ¡Vamos que lo quemo! Un año enterito a la basura. Porque quiero caminar hacia Ítaca y no llegar, porque prefiero ser Manoa que no estar en ella, porque prefiero sentir y soñar, que no gastarme contando el paso del tiempo.
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Y por supuesto, espero caminar contigo y contigo, y también contigo. ¡Ah! Claro que contigo también. Mamaíta, papi, hermanitos, sobrinitos, amiguitos, maestritos, compañeritos, y todos los “itos” [:P], si ya somos, ¿para que nada más?
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Feliz, feliz, feliz y nada más, y gracias por construirme entre todos
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¡Un beso muy grande para todos!
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David
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P.d.: si no funciona, siempre nos quedará el año nuevo chino :D
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Es nuestra manera de soñar en voz alta, es la expresión concreta de nuestras esperanzas y deseos, porque estas tres cosas, sueños, esperanzas y deseos, nos mueven, son una estupenda fuerza electromotriz para seguir caminando y respirando.
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En cambio, lejos de lo concreto, mirando los rincones de nuestro corazón vemos puntos negros, oscura incredulidad, hija de querer más llegar que viajar, hija de querer más estar que ser. No critico por criticar. Aquí el que les habla rescató antesdeayer del cubo de la basura un calendario publicitario del 2009, porque cuando lo tiré [el diseño no mataba y ya tenía otros calendarios de bolsillo] el siguiente pensamiento se filtró entre mis neuronas: “otro año a la basura”.
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Entonces, humildemente, me pregunto: ¿Sé soñar? ¿Sabemos soñar? ¿Hemos entendido en qué consiste esto de los sueños? Me temo que no, y no obstante, lo digo mientras sonrío: prefiero que las materias a estudiar sean los sueños y la fe, que no la ya gastada y siempre vieja realidad.
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¡Ay! Ese calendario aún hoy sigue vivo, pero pronto será una luz en la noche ¡Vamos que lo quemo! Un año enterito a la basura. Porque quiero caminar hacia Ítaca y no llegar, porque prefiero ser Manoa que no estar en ella, porque prefiero sentir y soñar, que no gastarme contando el paso del tiempo.
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Y por supuesto, espero caminar contigo y contigo, y también contigo. ¡Ah! Claro que contigo también. Mamaíta, papi, hermanitos, sobrinitos, amiguitos, maestritos, compañeritos, y todos los “itos” [:P], si ya somos, ¿para que nada más?
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Feliz, feliz, feliz y nada más, y gracias por construirme entre todos
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¡Un beso muy grande para todos!
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David
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P.d.: si no funciona, siempre nos quedará el año nuevo chino :D








