Esta mañana tranquila, después de haberme pasado un buen rato pasando el aspirador por aquí por allá, quiero hacer una reseña a un reportaje del país sobre Luís Aragonés.
Lo hago porque su figura siempre me había despertado una gran curiosidad. Básicamente porque su apariencia pública no casa en absoluto con su historial como futbolista y como entrenador. Una persona a la que en Sevilla llamaban borracho por las calles, y que sin embargo se ha mantenido tanto y tanto tiempo en la primera línea del fútbol español.
Algunos datos de la Eurocopa ya me parecían reseñables. Primero, la constancia y la firmeza de Aragonés en dejar a Raúl fuera de la Eurocopa, una decisión que comparto plenamente. Aguantó el vendaval de críticas, la presión de los medios e hizo predominar su criterio como seleccionador. Segundo porque la selección estatal ha practicado un fútbol moderno, un fútbol de toque que demuestran la evolución como entrenador de alguien que empezó su carrera como entrenador cuando se estilaba un fútbol muy, muy diferente. Y finalmente, que hace uso de la estrategia en faltas y saques de esquina. Este último puede parecer una tontería, pero no lo es. Creo que se trata de un detalle que habla de Luís Aragonés, porque la estrategia a balón parado es algo por ejemplo que no le hemos visto al Barça en toda la época de Frank Rikjard.
Dentro de este contexto personal, una apariencia que no me cuadraba con lo que emanaban sus acciones, me ha sorprendido gratamente el reportaje al que hago aquí mención. Es cierto que está escrito como les gusta a los periodistas, mitificando y ensalzando, pero tiene detalles que de ser ciertos, vendrían a confirmar mis sospechas. Destaco para acabar alguno de estos.
“Luis Aragonés es un hombre de campo y de despacho. "El trabajo que hemos hecho para ganar la Eurocopa muy poca gente lo sabe: mis colaboradores, los jugadores... poco más". Cuando la Federación Española de Fútbol le contrató hace cuatro años, pidió una mesa y le dieron un despacho. Pero él sabía bien lo que quería. No quería encerrarse entre cuatro paredes, así que dejó el despacho a Silvia, su secretaria, y se instaló en la antesala, donde además colocó varias mesas para que pudieran trabajar sus ayudantes. Ante la sorpresa de todos, incluido el presidente Ángel María Villar, Luis ha sido de los que todas las mañanas aparece bien temprano. Durante cuatro años. Trabajaba hasta la hora de comer. "Eso no lo ha hecho ninguno de los entrenadores que hemos tenido", explica un miembro de la federación. Primero leía la prensa. Luego ponía a trabajar su laboratorio.”
"La prensa extranjera le ha dado estopa de la buena. Por su carácter y, sobre todo, por su lamentable patinazo, cuando se refirió a Thierry Henry como un "negro de mierda". Quienes viven cerca de él aseguran que nada es lo que parece. ¿Se imaginan a Luis, a sus casi 70 años, navegando horas y horas por Internet? ¿Echando un cable a todo aquel desfavorecido que se le acerca? Pues así es el técnico, dicen los que le rodean. Le importa muy poco la opinión que la gente tenga de él."