En mi estado fundamental, contemplo el mundo como un pentagrama vacío. La nada asusta e impresiona. La inspiración de la creación no siempre está de nuestro lado. Aquí, mi música y las cuatro melodías que la intuición me susurra.

30 julio, 2008

No te salves

La comida de antes de ayer con Amílcar y con José María despertó algunas de mis intrigas más profundas y me sirvió para ordenar algunas de las reflexiones sobre política: crisis económica, nacionalismo, estructuración social, etc.

Sin embargo, tanto pensar en esos temas me ha dejado algo exhausto. Siento una extraña necesidad de hablar de amor, de mujeres, de sentimientos. Me gustó mucho la entrada de Ramon Bassas sobre el derecho a estar triste. Para mí, se trata de una reivindicación casi existencial: “Sé lo que hago, lo que estoy arriesgando, y aún así, creo que vale la pena intentarlo”.

Podría hablar mucho sobre el tema, pero no creo que haga falta. Todos en alguna ocasión hemos sentido algo similar. Sin embargo, permitidme un impulso egocéntrico: ¿Podéis haceros una idea de lo que ese tipo de preguntas suponen para un idealista, un teórico como yo, un soñador que no cree en imposibles? No hace falta que contestéis. Sé que aburro. Estas conversaciones siempre aburren. Por eso, lo mejor es el silencio, y en medio del silencio, la brisa de Benedetti. Hoy, otro poema suyo.

NO TE SALVES

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma

no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios

no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana

y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo

28 julio, 2008

Tot és redó

Hoy durante la comida, mis compañeros de doctorado y yo, hemos mantenido una interesante conversación sobre una entrada en el recién estrenado blog de mi compañero y amigo Vicent Picó. Siguiendo el enlace podéis encontrar el texto sobre el que hemos articulado la charla. En los comentarios a la entrada veréis que tanto Arnau como yo diferimos radicalmente de su visión.

Pero en cualquier caso la conversación me parece interesante y creo que vale la pena dejar aquí cuatro pinceladas que reflejen mis hilos argumentales (y me ideario personal):

( 1 ) El principal beneficiado de la crisis de valores es el capitalismo. Este ha sido el que ha empujado y alentado los cambios con el fin de fomentar un mayor individualismo, pues este es imprescindible para aumentar el consumo. Como consecuencia directa e inmediata nos han colocado sin comerlo ni beberlo en una escala relativa de valores para empujarnos a pensar que siempre tenemos que tener más para subir peldaños relativos en cuanto a las posesiones. Es el capitalismo quien empuja el relativismo y no la izquierda.

( 2 ) Todos los modelos actuales basados en el crecimiento continuo son un problema de fondo para el bienestar común y un obstáculo prácticamente insuperable para la consecución de los objetivos progresistas de una sociedad justa, solidaria, respetuosa, tolerante, que garantiza la igualdad de oportunidades, eficiente, sostenible, todos ellos, pilares de las ideologías progresistas.

( 3 ) Es cierto que los cambios impulsados por la izquierda requieren modelos organizativos de la sociedad mucho más complejos, pero eso no implica que debamos renunciar a ello y asumir sistemas más sencillos pero a la par más injustos, como las dictaduras. El movimiento de izquierdas debe ser consciente de ello y actuar en consecuencia asumiendo el reto de tejer un discurso coherente, completo y eficiente.

( 4 ) El fracaso del comunismo ha servido para abrirle los ojos a los nuevos movimientos progresistas de izquierdas. Suprimir la competición y propugnar que todos somos iguales son dos errores mayúsculos. Lo que debemos premiar no obstante no es la competición por bienes materiales sino incentivar la mejora personal y valores como el esfuerzo, el sacrificio, etc. Lo que debemos garantizar es la igualdad de oportunidades para desarrollarse y andar el propio camino.

Ahora toca hablar pues de soluciones...de propuestas concretas (¿Eh David R.?)

26 julio, 2008

¿Por qué Mario ahora?

Llegué a la obra de Mario Benedetti por un casual. Un poema suyo, “Corazón Coraza”, es recitado en un corto que vi por internet y que me cautivó hace algunos meses. Algún tiempo después, curioseando en el FNAC de “el Triangle” en Barcelona, encontré una antología suya y no pude resistir la tentación de ampliar mi biblioteca con un libro de poemas. Y allí ha estado, hasta que el otro día decidí despertarlo de su letargo para que me hiciese compañía en mi trayecto diario a Barcelona.

Reconozco que no soy un gran lector, pues aunque sea una contradicción, normalmente peco de irregular. Así que poco a poco, voy desgranando el libro a páginas sueltas y de forma esporádica. Un poema, un pensamiento, unos pocos versos una reflexión. Así es como, flor a flor, Benedetti ha ido engalanando el jardín de mis ideas. Me acompañado en mi reflexión sobre el sentimiento nacionalista, ha sacado de las sombras algunas ideas para nuevas entradas, y lo más importante, me ha hecho sonreír.

Y sin duda, con “Táctica y Estrategia” sonreí de lo lindo. Resume de una forma magistral una de las máximas a las que aspiro en mi vida. Casualmente, no hace mucho escuché a alguien decir: “La estrategia nos llevará a la ruina”. Quizás sea una exageración, pero creo que más que pretender decir una gran verdad, para el autor de esta expresión creo que no se trataba sino de un grito existencial.

La estrategia está prácticamente detrás de todo. Pero no sólo esto, sino que, subiendo un peldaño el grado de formalización, la finalidad se ha convertido en un compañero detestable de las experiencias cuotidianas. Llevo mucho tiempo detrás de formalizar correctamente este concepto. Lo intenté con Horizonte y con “Manual del buen portero”, pero creo que aún estoy lejos de encontrar la descripción correcta. Y por supuesto, infinitamente lejos de escribir algo tan bello y tan profundo como el poema de Mario.

A los que me leéis, os pido pues que reviséis el poema de “Táctica y estrategia”. Tomadlo con cariño entre vuestras manos, mimadlo y dejad que penetre por los poros de la piel hasta el alma misma. El mundo, yo, tú, todos necesitamos verdaderos corazones libres. Amor, simplemente amor. Justicia, simplemente justicia. Nada más.(photo Je Javier Coronas, en captura.org)

23 julio, 2008

Táctica y estrategia

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos.

Mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible.

Mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos.

Mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos

no haya telón
ni abismos.

Mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple.

Mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.

Mario Benedetti

Un poema de un grande

Me dijo un amigo al cual respeto y admiro profundamente por lo mucho que me ha enseñado, que prefiere leer a los grandes y aprender, que escribir sus propios pensamientos. La verdad es que para mí, este hecho, denota en cierto modo su gran humildad. Hoy, me siento impotente e incapaz de articular las palabras de forma adecuada, por lo que hoy le imitaré, y haré uso de los versos de un gran poeta. Dejo aquí un gran poema que expresa algunas de las cosas que me rondan ahora mismo por la cabeza.

Con ustedes, "Táctica y Estrategia", de Mario Benedetti.

21 julio, 2008

Reescribiendo la Biblia I

Tengo el propósito de reescribir a mi manera, y excluyendo el formato teológico y quedándome con la estructura, algunas de la frases o aspectos de la religión cristiana. Empiezo, por una de las que más me ha costado traducir a mi lenguaje, las que más me ha costado entender. Se trata de una de las oraciones que, sino recuerdo mal, se dicen en misa:

"No soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme".

He estado varias semanas tratando de entenderla. Tiene demasiado de moral del sirviente, hasta que realmente he caído por donde van los tiros (creo). Curiosamente, la respuesta me ha venido a la cabeza en una de las charlas de neurociencia a las que he asistido en estos últimos días. El hombre es un animal social y en gran medida somos aquello que de una manera u otra destilamos de la relación con nuestro entorno. Tu palabra, la palabra del entorno social es el espejo en el que me miro, el espejo donde me reflejo y que me me sirve para identificar y conocer mi rostro.

No obstante, la frase está demasiado politizada al hacer uso de la dignidad. Creo que se puede formular el concepto sin caer en la autohumillación, y se puede recalcar la humildad de otras maneras menos hirientes. Repito aquí, una formulación alternativa (que ya estaba en el blog en los primeros posts)...

"Tú me haces bien, y gracias a ti, existo, soy. Sin ti estoy incompleto, inacabado. Sin ti, simplemente soy una simple estatua en un museo de turistas de paso rápido y pensamiento ligero. Tú moldeas mi alma, me regalas la humanidad y le das sentido a mis pasos.

A ti a quien llamo hermano y hermana, a ti que te llamo amigo y amiga, a vosotros que os llamo soles en la mañana, a ti que eres el viento que agita mis alas, a ti madre, porque tu alma y la mía son una, a vosotros os debo mi propio yo. Soy vuestra obra, soy en el espejo en el que deben mirarse vuestras almas.

Ser es hacer. Hago, hago por amarte y comprenderte. Hago por quererte si cabe más de lo que lo hago. Hago, intento hacer, porque ser es hacer. Y yo sin duda, quiero ser, quiero ser quien una su mirada con la tuya, quiero ser quien se funda contigo en un abrazo, quiero ser las piedras que dan forma a tu camino, el cayado que sustenta tus pasos y el agua que sacia tu sed. Soy y quiero seguir siendo, y sin duda, sin ti, no soy nada."

19 julio, 2008

"La febre d'or"


Martinsa-Fadesa se va. Cuando lo leí, me recordó a una película que nos proyectó una profesora en el colegio cuando abordamos la crisis bursátil vivida en Barcelona por el año 1880. Creo que de nuevo la historia se repite. Sin embargo, creo que es muy fácil hablar ahora de los ciclos económicos, de época de pujanza y crisis que se suceden alternativamente, pero muy difícil reconocer una constante que se da tanto en los semiperiodos positivos como en los negativos. Se trata de la codicia y la avaricia.

De nuevo me dedico a repetir trivialidades como en otros posts, pero como en otras ocasiones es una trivialidad nada baladí, si se me permite la contradicción. Los particulares acusan a gobiernos y empresarios por la especulación con la vivienda, pero desgraciadamente conozco a más de una y más de dos personas que se han dedicado a comprar y revender pisos a nivel particular. Los gobiernos han visto en los impuestos el dinero necesario para afrontar algunos sus proyectos y poderse jactar de indicadores económicos positivos. Y los empresarios, bueno los empresarios se han dedicado a desplumar a la gallina de los huevos de oro con los ojos desorbitados. En definitiva, creo que todos y cada uno de nosotros somos un poco responsables de la crisis actual.

Llegados a este punto, quiero dejar florecer un cierto optimismo. Coincido con la reciente frase de ZP: "Optimista se es en los momentos duros, no cuando todo va sobre ruedas". Y de eso se trata ahora. De ser optimista, de agudizar el ingenio para superar los problemas.

La primera solución que se nos puede ocurrir es que el estado se lance a construir e invierta, por ejemplo, en grandes infraestructuras. Estados Unidos superó así su gran crack y China ha adoptado un modelo similar, pero no podemos caer en las soluciones fáciles. Cierto es que seguimos teniendo un déficit de estructuras y que podemos matar dos pájaros de un tiro, pero creo que esta solución, no es un cura real, sino un analgésico para calmar la situación actual.

En este punto, quiero volver de nuevo a la película. En "la febre d'Or" el arte salva a la familia de la ruina. El arte es imaginación, es creación, es conocimiento, es cultura, y desde mi perspectiva, esta son los compuestos para una solución más positiva y más duradera.

No me voy a extender mucho más porque el tema está muy sobado: "Economía del conocimiento", "Poner valor", "Innovar", y por lo tanto no me parece que valga la pena redundar en palabras y más palabras. Ahora es el momento de creérselo de verdad, y lo que es más importante, poner toda la carne en el asador, porque amigos, todo el mundo juega a lo mismo y la competencia es atroz. Sin embargo, con esfuerzo y convicción, verdaderamente creo que...¡Podemos!

17 julio, 2008

Ironía...¿fácil?


Creo que efectivamente lo más sensato es obviar por completo el “concepto” una nueva cultura del agua. Lo mejor, lo más eficiente es construir kilómetros y kilómetros de canales de cemento, que lo crucen todo llevando agua de aquí para ya bajo el bonito sol del Mediterráneo.

¡Cemento ya! Y con el tomates en el desierto. Es obvio. ¿Por qué preocuparnos del avance de la desertización si tenemos el agua de los trasvases?

Yo lo veo claro. Debemos seguir cultivando más de lo que gastamos y tirando a la basura las toneladas sobrantes. Debemos seguir construyendo pisos, campos de golf y piscinas. Al fin y al cabo, teniendo agua de sobra, ¿A quién le importa la palabra eficiencia? Después de todo, esta sólo sirve para rebajar salarios y despedir trabajadores de las cadenas de producción.

Resumiendo. No a una política del agua planificada, eficiente y responsable. Sí a los parches y las chapuzas. Queremos pan para hoy. Y mañana, Dios dirá (o no).

16 julio, 2008

Trabajo en términos absolutos

Dejo hoy en este blog una instantánea de mi pantalla justo cuando me hallaba calculando unos números característicos de un átomo y que están relacionados con mi investigación. Normalmente, cuando le comento a la gente aspectos de mi trabajo o simplemente les menciono que soy físico, muestran habitualmente algún signo de admiración. No importa si soy un buen o un mal físico, simplemente por el hecho de serlo me ubican en una categoría superior mientras murmullan: “debe ser muy listo”. Pero en el mundo de la física y en el de la ciencia en general, sucede como en todas partes, hay buenos y malos investigadores.

Por este motivo, cuando hoy he decidido mostrarles mi trabajo no ha sido para recibir muestras de veneración, sino por un motivo bien diferente. Quiero volver al ya viejo en este blog “Ser es hacer”. No ganaré el premio Nóbel, y me investigación no es ni mucho menos, ciencia de frontera. Sin embargo, cuando las circunstancia personales y sociales me lo permiten la disfruto plenamente. Siempre me ha gustado hacer cosas por mí mismo, resolver problemas, retos, plantearme preguntas y aprender. Eso, sin duda, son cosas que la investigación básica que realizo me brinda día a día. Y para mí, esto es lo importante, porque haciendo es como soy, y sobretodo, haciendo con ilusión, con entusiasmo. Y lo es, porque hacer las cosas lo mejor que uno puede y sabe, sacrificarse para mejorar, poner esfuerzo e ilusión con el fin de obtener el mejor resultado posible, son los únicos calificativos absolutos con los que podemos etiquetar nuestra profesión, sea cual sea esta. Cualquier otra cosa, cualquier otro calificativo es relativo, nos compara con otros y nos sitúa en una competición ficticia y desesperada.

Ser, es una verbo inmutable, así que necesita ser acompañado de otras esencias. En definitiva, sólo el hacer absoluto, se corresponde unívocamente con el ser.

Reconozco que estoy vistiendo una idea muy sencilla con muchas palabras, y pido perdón por ello, pero hay que reconocer a pesar de la simplicidad de la misma, no se trata de un concepto asimilado por la sociedad.

Circunstancias personales y sociales, ¿Se acuerdan? Sigue teniendo más prestigio un empresario que conduce mal su empresa que un repartidor de publicidad que saluda por el telefonillo con entusiasta “Buenos días” y que trata de hacer lo mejor posible su trabajo.

Resumiendo, el mundo deber virar para poner énfasis en las personas, en su predisposición para hacer bien las cosas, y no en epítetos vacíos que nos etiquetan en una manera equivocada.

15 julio, 2008

Más sentimientos


Sigo bloqueado para escribir sobre política. Y esta noche, otra vez, sólo puedo hablar de mis sentimientos.

Espero en breve doctorarme en física. Espero aspirar a tener un trabajo que me llene y que me permita vivir dignamente. Aspiro a superarme, a que mi aprendijaze no se detenga nunca, espero porque no reconocerlo, a que mi esfuerzo y sacrificio me permitan vivir "bien". Sin embargo, no reniego de donde vengo. Me sigue gustando comer pan sólo a pesar de haber tenido la suerte de haber comido ya en alguna ocasión en restaurantes caros. Mi paladar aprecia el lujo, pero mantiene la memoria. No desprecio la comida de mi infancia: unas lentejas o unas pocas sopas de tomate, que cuando no están hecho de menos y busco recuperar.

Esta noche, mientras sigo buscando la manera de hablar del valor del trabajo, o de cómo entiendo el naciolismo, necesito reafirmar mis orígenes. No como un lugar del que quiera huir, algo que olvidar, sino como una parte insaparable de mi alma. Necesito reafirmarlos, porque de ellos emanan mis anhelos de un mundo mejor.

Quiero seguir luchando para que el nieto de unos campesinos tenga la libertad de decidir entre cultivar la tierra o cultivarse en la ciencia. Quiero seguir luchando por la igualdad de oportunidades. Quiero luchar por el reconocimiento social de aquellos que con su sudor contribuyen a nuestra sociedad. Apuesto por entender el machismo que vivieron mi madre y mi abuela con el objetivo de incidir en la educación de los más jóvenes para asegurar el respeto y la convivencia. Y así con muchas otras cosas.

En definitiva, no quiero olvidar ni lo bueno ni lo malo, porque sobre lo primero debe estructurarse el futuro, y lo segundo debe ser erradicado. No quiero olvidar y no olvido que soy el pequeño mocoso de la esquina derecha. Y no lo hago, porqur aspiro a mantener hasta el fin de mis días, la ingenuidad de ese niño.

Soy David Bote Paz, hijo de una ama de casa y de un mecánico de coches, nieto de campesinos extremeños, todos humildes, todos gentes de bien. Soy David Bote Paz, hijo de una estirpe de trabajadores que ha sufrido mucho, tanto que su sufriemiento corre por mis venas. Soy David Bote Paz, un futuro doctor en física que ha entendido que el hábito no hace al monje, y que mis logros son mérito de la gente buena que aquí o allí creyó y luchó por un mundo mejor y más justo.

14 julio, 2008

Y sin embargo, un mundo mejor es posible

Hoy, cuando tengo a medio escribir un post que ahonda en el tema del valor del trabajo, tengo que dar media vuelta y suspirar en medio de la noche por un sueño.

Veo latir tu corazón envuelto de espinas. En cada diástole, en cada sístole, la vida se torna muerte. Dejar de latir es el fin. Seguir latiendo, es ahondar en las heridas, con las espinas haciendo sangrar el alma, que gota a gota, se apaga como una vela que consume poco a poco el oxígeno que la circunda.

Hubo un tiempo en el que pensé que las espinas se secarían y que el mismo latir del corazón las convertirían en polvo, sin embargo, día a día se hacen más fuertes, más duras, y con ellas, sus heridas más profundas. Viven de los recuerdos dolorosos, del odio del pasado, del rencor acumulado, crecen de la rabia y la impotencia escondidas detrás de cada sufrida esquina de toda una vida de castigo.

Y sin embargo, no me rindo. Yo, yo soy un idealista, y me niego aceptar que no hay cura para el sufrimiento, que hay salida para quienes merecen un mundo mejor. Seguiré luchando, escribiendo, haciendo reír, batallando, porque un mundo mejor, es posible.

10 julio, 2008

No puedo ser poeta porque no entiendo la poesía

No puedo ser poeta porque no entiendo la poesía, y sin embargo me calma, sosiega mis pasos y realintiza mis bocados. La poesia suave aligera la digestión de las horas que zampo con glotonería, para algún día decir adiós.

09 julio, 2008

Mañana, que no ahora

El día se detiene mientras la noche se enciende en cada una de las farolas de la calle. De nuevo, tu ausencia inunda marcadas horas de soledad, que pesadas, se hunden en el transcurrir de mi vida, gota a gota, poco a poco, así hasta que el sol, esperanza que ilumina la mañana, me devuelva de nuevo a labrar con raudas pulsaciones los dígitos ocultos de la ciencia. Hoy tampoco estás junto a ti mí. Se hace el silencio en mi corazón mientras el ensordecedor estruendo de atascos y masas aceleradas cierra sus ojos y se echa a dormir, acurrucado en las orillas del tiempo, que caudaloso, fluye sin cesar: mañana, más. Más humo, más conversaciones vacías, más, de todo más, de lo bueno y de lo malo, más y más movimiento. Mañana que no ahora, que está oscuro, que sólo las luces brillan, ilustres estrellas de un mundano escenario artificial. Mañana, que no ahora, que es tiempo de pausa entre calles desiertas y coches solitarios, cometas nocturnos de las calles, que, fugazmente, rellenan el silencio oscuro del negro asfalto, ¡Pobre alquitrán! Cabizbajo y con disimulo, trata de cerrar con descanso las heridas de un día más de su básica existencia. Nadie le recuerda, nadie sabe de él, y sin embargo, vive junto con nosotros, en uno de nuestros pasos. ¡Pobre! Melancólico y soñador anhela dignos días de trabajo reconocido.

Mañana que no ahora, esta y otras historias germinaran en el corazón de la gente. Mañana, verán y sentirán por mis ojos, que son mi pluma, que es mi corazón latiendo detrás de cada letra, un mundo que les necesita. Mañana que no ahora, entre mis vocablos mezclaré mis palabras de espera, y quizás, tú, entre todos los que las lean, descifrarás los signos de mi llegada. Mañana que no ahora, te perderás en el universo que siempre oculto entre las sílabas que conforman el puzzle de mis cuentos. Entonces y sólo entonces, realmente sabrás quien soy.

08 julio, 2008

En la estación de Mataró


Las bermudas unos pocos centímetros por encima de la cintura, arriba bien arriba, dejando al descubierto el blanco pecoso de una piel envejecida. Sin barba y con gafas simples, el hombre cubre su viejo torso con una camisa de verano celeste, lisa y limpia; además de proteger su cabeza, aún poblada, aunque sea de canas, con una gorra publicitaria. En el extremo opuesto del cuerpo, mocasines color cerezo con adornos en el exterior del empeine, y calcetines grises subidos cubriendo casi por completo la tibia.

Camina despacio, torpemente, y de forma irregular. Lo tiene todo hecho, y ya sólo se dedica a esperar. El resto de su vida será como su caminar. Pausado, ilusionado por las pequeñas cosas que la vida aún pueda ofrecerle, pero consciente que el cuerpo principal de su existencia ha transcurrido ya. Dura lex, sed lex.

06 julio, 2008


Esta mañana tranquila, después de haberme pasado un buen rato pasando el aspirador por aquí por allá, quiero hacer una reseña a un reportaje del país sobre Luís Aragonés.

Lo hago porque su figura siempre me había despertado una gran curiosidad. Básicamente porque su apariencia pública no casa en absoluto con su historial como futbolista y como entrenador. Una persona a la que en Sevilla llamaban borracho por las calles, y que sin embargo se ha mantenido tanto y tanto tiempo en la primera línea del fútbol español.

Algunos datos de la Eurocopa ya me parecían reseñables. Primero, la constancia y la firmeza de Aragonés en dejar a Raúl fuera de la Eurocopa, una decisión que comparto plenamente. Aguantó el vendaval de críticas, la presión de los medios e hizo predominar su criterio como seleccionador. Segundo porque la selección estatal ha practicado un fútbol moderno, un fútbol de toque que demuestran la evolución como entrenador de alguien que empezó su carrera como entrenador cuando se estilaba un fútbol muy, muy diferente. Y finalmente, que hace uso de la estrategia en faltas y saques de esquina. Este último puede parecer una tontería, pero no lo es. Creo que se trata de un detalle que habla de Luís Aragonés, porque la estrategia a balón parado es algo por ejemplo que no le hemos visto al Barça en toda la época de Frank Rikjard.

Dentro de este contexto personal, una apariencia que no me cuadraba con lo que emanaban sus acciones, me ha sorprendido gratamente el reportaje al que hago aquí mención. Es cierto que está escrito como les gusta a los periodistas, mitificando y ensalzando, pero tiene detalles que de ser ciertos, vendrían a confirmar mis sospechas. Destaco para acabar alguno de estos.

“Luis Aragonés es un hombre de campo y de despacho. "El trabajo que hemos hecho para ganar la Eurocopa muy poca gente lo sabe: mis colaboradores, los jugadores... poco más". Cuando la Federación Española de Fútbol le contrató hace cuatro años, pidió una mesa y le dieron un despacho. Pero él sabía bien lo que quería. No quería encerrarse entre cuatro paredes, así que dejó el despacho a Silvia, su secretaria, y se instaló en la antesala, donde además colocó varias mesas para que pudieran trabajar sus ayudantes. Ante la sorpresa de todos, incluido el presidente Ángel María Villar, Luis ha sido de los que todas las mañanas aparece bien temprano. Durante cuatro años. Trabajaba hasta la hora de comer. "Eso no lo ha hecho ninguno de los entrenadores que hemos tenido", explica un miembro de la federación. Primero leía la prensa. Luego ponía a trabajar su laboratorio.”

"La prensa extranjera le ha dado estopa de la buena. Por su carácter y, sobre todo, por su lamentable patinazo, cuando se refirió a Thierry Henry como un "negro de mierda". Quienes viven cerca de él aseguran que nada es lo que parece. ¿Se imaginan a Luis, a sus casi 70 años, navegando horas y horas por Internet? ¿Echando un cable a todo aquel desfavorecido que se le acerca? Pues así es el técnico, dicen los que le rodean. Le importa muy poco la opinión que la gente tenga de él."

04 julio, 2008

Revalorar el trabajo


Nadie duda que Gaudí fuese un gran arquitecto. Nadie duda de la gran belleza de sus edificios, de lo innovador y original de sus construcciones. Nadie duda en definitiva de que Gaudí era un genio, y sus ideas, genialidades. Sin embargo, hoy me veo en la obligación de decir que el mérito de la belleza de sus obras no es exclusivamente suyo.

El miércoles, como punto final al curso PENELOPE que organizaba mi grupo, organizamos una visita guiada a la Casa Batlló de Gaudí para los asistentes del curso. Durante el transcurso de la visita, la casa me cautivó desde un principio, pero también me dejo un regusto amargo en el paladar.

Gaudí como padre de la idea, como diseñador y director de las obras de construcción, como persona que estuvo detrás de cada detalle de la misma, es quien merecidamente ha pasado a la historia. Sin embargo, toda su genialidad y talento de nada hubieran servido sino hubiera habido trabajadores y obreros que, bajo su mandato, le hubieran dado forma a sus ideas. Carpinteros y albañiles no diseñaron la casa pero sí la hicieron posible, y sin embargo, ni su nombre consta ni nadie los recuerda.

Puede parecer una obviedad lo que digo, pero no para mí. Un allegado mío me dijo en una ocasión que son los empresarios y no los trabajadores quienes generan riqueza. Sin un pensamiento que no puede ser calificado sino como un verdadero disparate, pero que desgraciadamente está mucho más extendido de lo que nadie pueda creer. El valor del trabajo bien hecho se ha reducido a la nada, y hoy en día nadie reconoce como imprescindible que los barrenderos limpien nuestras calles o que los camareros nos sirvan el café. Un error, en mi opinión, gravísimo. Todo trabajo bien hecho con ilusión y empeño es fundamental para la sociedad y como tal debe ser valorado.

Lo sé, no he dicho sino una trivialidad, pero para mí se trata de una trivialidad que hay que repetir hasta la saciedad: ¡Tú y tu trabajo si que valéis!

03 julio, 2008

A la espera...

A la espera que el curso de PENELOPE que termina hoy me permita hacer algo más que subsistir, quiero publicar la foto adjunta a una noticia de "El País" sobre el congreso del PP Catalán. . Son sus cosas internas, y no voy a opinar, pero creo que la cara de Sirera es francamente interesante. La estampa vale la pena, sin duda, aunque cabe reconocer la habilidad de los periódicos para escoger la instantánea que mejor refuerza sus argumentos escritos, y la idelogía impresa en ellos. Pasen y vean.