En mi estado fundamental, contemplo el mundo como un pentagrama vacío. La nada asusta e impresiona. La inspiración de la creación no siempre está de nuestro lado. Aquí, mi música y las cuatro melodías que la intuición me susurra.

29 junio, 2008

Esencia vs. apariencia


Siempre recordaré con cariño una frase que dijo el profesor Xavier Batlle en el transcurso de una clase de la asignatura mecánica y ondas de la carrera de Física. La cita, que no era suya, venía a decir algo así: “El agua ya salía por los caños de las fuentes antes de que se escribieran las ecuaciones de Navier-Stokes”.

Lo que viene a decir está cita, es que una cosa son los modelos que utilizamos para describir la naturaleza, y otra muy distinta, la misma naturaleza. Lo comprendemos, de lo que realmente es, la diferencia entre las esencias y las apariencias. Un mundo, un universo por descubrir, un problema que mi ignorancia me impide formular correctamente, pero que me apasiona.

Un debate, que hoy he recordado al ver está foto en el portal “captura.org”. Pasaremos la vida jugando a encajar las piezas del puzzle, pero el puzzle no es sino una invención nuestra. Detrás de todo, sigue la naturaleza, el universo, el todo…

27 junio, 2008

Així, no!

Ahir a la nit, després de la victòria de la selecció espanyola, una cinquantena de persones van baixar dels barris cap al centre, tallant la circulació i cridant missatges ofensius com “yo sí soy español” o “catalufo quien no bote”.

Jo també vaig celebrar la victòria del combinat espanyol. Jo també vaig amb la “roja”, tal i com ho fet sempre, perquè els meus llaços sentimentals amb el territori s’estenen més enllà de les fronteres del nostre país. Ara bé, si el preu a pagar és aquest, jo ni vull que la “roja” guanyi res, ni directament, vull ser espanyol.

Catalunya som tots, aquests ha de ser el nostre missatge clar i català. I així ho han d’entendre els brètols d’una i altra banda, que aquí no sobra ningú i que la construcció del nostre país va molt més enllà del nombre de barres vermelles i grogues que tingui la bandera a idolatrar.

El discurs nacional, que idolatra símbols i que sovint construeix estructures de pensament buides sense rerafons socials és un absurd perquè deixa de ser un instrument al servei dels anhels sentimentals de la ciutadania que vol sentir-se reconeguda, per convertir-se un lligam que impedeix el desenvolupament personal i col·lectiu.

Avui, renego de l’odi, i de tot i tothom que anteposi una bandera buida a les persones.

23 junio, 2008

Una imagen vs. mil palabras


22 junio, 2008

¿Ganar?

Querido Alec,

A veces, las prisas nos hacen expresarnos en términos demasiado generales, que lejos de ayudar a comunicar nuestras ideas con claridad, sólo sirven para generar malentendidos.

El sábado, cuando te dije que fijabas demasiado en las victorias, me expresé mal. Concentré en muy pocas palabras unos pocos conceptos hasta convertirlos en una sentencia simplista y sin valor.

Te explico ahora con detalle y con calma lo que de verdad quería decir. Es cierto, que ganar es importante, como también lo es el hecho de que la frase “lo importante es participar” puede llegar a ser hiriente en algunas circunstancias. Ambas pueden ser malinterpretadas con facilidad y requieren ser explicadas con detalle.

Ganar es importante. Personalmente, siempre me ha gustado competir, medir mis fuerzas con un rival. Y por supuesto, siempre me ha gustado ganar. Hasta aquí ningún problema. Ahora bien, lo difícil de entender es que la victoria es una meta que guía el proceso, pero no es un fin en sí mismo. Uno da lo mejor que lleva dentro para intentar ganar, se esfuerza al máximo, se entrena y trata de mejorar con el objetivo de ganar, y ese objetivo, la victoria, es como el faro que guía a los barcos en su aproximación a las costas. Pero no es un fin en si mismo, porque la victoria por ella misma es un ente vacío. De nada sirve ganar si no has aprendido nada, si no lo has pasado bien, o es lo que lo mismo, disfrutado de cada segundo del proceso que te ha llevado a la misma. Es el camino que uno recorre hasta llegar a la meta lo que da significado a una victoria, entre otras cosas, porque en ese camino le podemos aplicar nuestro esquema de valores: sacrificio, esfuerzo, deportividad, solidaridad, lealtad, entusiasmo, compañerismo, etc. convirtiéndolo en una experiencia cargada de valor real y significado.

Si lees con atención el último párrafo encontrarás lo que de verdad quería decir ayer. Es difícil de entender, y créeme, mucho más difícil de aplicar. Por eso, como muchas otras cosas que te he dicho, te las escribo, no con el ánimo de aleccionarte, sino con la esperanza de que algún día coincidan con algunas de tus reflexiones. Siempre he pensado que deber ser cada uno quien construya su pensamiento, con lo que llevamos dentro, y con lo que podamos aprender asimilando con espíritu crítico la múltiple información que circula por nuestro alrededor.

No me extiendo más. Perdóname si mis vagas palabras del sábado te molestaron.

Un fuerte abrazo,

Tío David

20 junio, 2008

Recuperar un viejo sueño

Cuando era más joven, solía tener un sueño que se repetía a menudo. En el sueño sucedía siempre que por hache o por be, yo caía al vacío desde una gran altura, miles y miles de metros. En el inicio de la caída, siempre tenía miedo, pero al final, siempre aterrizaba de pie y sin un sólo rasguño. Ahora que llevo semanas en un mundo interior similar al de la foto, me gustaría recuperar ese sueño.

Permanezco reflexionando, en posición contemplativa y humilde, pero en algún momento, habrá que saltar.

19 junio, 2008

En el metro de Barcelona

Pantalones de pinza color azul marino subidos bien arriba en la cintura. Camisa estival, a medio camino entre el blanco y el amarillo. Manga corta, claro. En los pies, mocasines de calor oscuro. Aspecto pulcro, cuidado. El pelo ni corto ni largo y peinado hacia atrás. En la mano una cartera de cuero, como de profesor, algo desfasada y apariencia de otra época. Ni gordo ni flaco, grueso. Tórax amplio que se curva ligeramente en su extremo inferior marcando la típica figura de un sesentón de buen comer.

¿Alianza? No lo sé, pero quizás hablemos de un soltero. Una de las pateras parecía mordisqueaba, el aspecto típico que adquieren los pantalones cuando los pisas al caminar. El bajo por subir.

Entró en mi campo visual a la vez que el metro. De desplazó a saltitos de alcance corto, como un pasicorto, a pesar de ser de talla más bien normal. Se adentró en el vagón y desapareció. Y con él su historia.
.

18 junio, 2008

La muerte de un árbol

Sólo se cae, y en soledad permanece derrotado, vencido y caído, un árbol sobre la tierra que le alimentó y que ahora, pronto, mañana, pasado, asintóticamente hasta el fin de los días, le verá pudrirse, consumirse y despedirse del orden visual de las cosas.

Melancólicos y nostálgicos, en silencio, así fueron los últimos segundos del afligido moribundo, carcomido por la duda, desesperado por la desazón de la carencia de la respuesta, sometido al trajín de la pregunta última. Muere y cae mi primer hermano, sediento y hambriento, ni el agua del despertar en la comprensión, ni el sustento de la paz del saber, fueron manjares de su última cena.

Repentino, fugaz e inesperado. Así de pronto, así de rápido, murió mi segundo allegado, abatido por la magia eléctrica, que a veces, une cielo y tierra con lujuria y pasión. El rayo, y su eco, el trueno, han asesinado y mutilado, a un árbol de discurrir frágil y mirada ausente. Estaba predestinado a morir, ¿Quién no lo está? Pero sin embargo, no obstante, ¿Ahora? Sea como sea, de él sólo queda ya humo y carbón, madera quemada, futuro color tizón.

Invadido, colonizado, plagado de enemigos, obviado por unos, traicionado por otros, muere el tercer de nuestros hermanos. Su azote, su castigo fue doble: su lenta y dolorosa agonía, y su enfermedad, dos filos de una misma navaja que se hinca salvaje y despiadadamente en su alma. ¡Muere! ¡Acaba ya tu existencia! Has sido condenado, y ahora mientras nuevas larvas ya respiran en tus entrañas, sus progenitoras inician el camino de la victoria última, el fin de tu existencia. Tu muerte y sin duda también la suya: toda guerra es muerte de unos y otros.

Mientras indefensa y atareada, sumergida en los quehaceres cotidianos, la esencia se desnuda y la sabia circula con frenesí y alegría, el frío acero secciona su discurrir y ataja el latido de su existencia. Cruelmente talado, con la premeditación de lo innecesariamente preciso; devorado por las llamas que alimentan las máquinas del avance irreal, así se marcha, así expira una nueva alma, inocente, ingenua, despreocupada y alegre, feliz de la propia existencia, sorprendida por la crueldad de un pensamiento intrincado que le ha dado fin, una mal llamada razón, carente de perspectiva y carente de corazón.

Uno, dos, tres, un sinfín, todo un bosque. Cuando tú ya no estés, cuando ni él ni yo, ni vosotros, tampoco nosotros, escuchemos el canto del colibrí en la mañana, ni sintamos el cosquilleo de la brisa en nuestras hojas, cuando la multitud de ramas haya dicho adiós al sol de la mañana, entonces, sólo entonces, el nuevo paisaje dará la bienvenida a las lágrimas de nuestros amigos, también de nuestros enemigos.

Los unos extrañando nuestro amor, los otros el odio que alimentaba sus motores, ambos asustados ante un porvenir que se presenta ante ellos cogido de la mano, de honda y misteriosa ausencia. Aliados y adversarios comparten el miedo de partida, pero sin embargo sus caminos pronto divergen, si bien a los primeros les espera rauda la sonrisa de la respuesta certera, a los segundos, les aguarda la impaciencia del arrepentimiento eterno, un viaje de destino vago y paso errante, en el madurar lento de la recién nacida conciencia del todo.

Entender en un paso o en cien.

17 junio, 2008

¿Alguna vez has talado un árbol?


Así de solo me siento a veces. Así de sucio y manchado de sangre. Porque mi camino de paz, el camino que he seguido hasta hora, el mundo en el que vivo, implica sufrimiento, el sufrimiento de otros. Me siento impotente en ocasiones ante las desigualdades, las injusticias, el dolor y el sufrimiento de mis iguales. Me siento triste, porque pese a mis esfuerzos, no sé si mejoro o empeoro el mundo en el que vivo. Me gustaría ser más sabio, para leer mejor, para actuar mejor, para ser más justo. Y sin embargo, soy un ciego más, que se deja guiar por el corazón, esperando que eso, sea suficiente. Esperanza e ilusión.

15 junio, 2008

Una dedicatoria del pasado...

No espero que me comprendas hoy. La puerta que hoy dejo entreabierta no es un umbral a cruzar ahora sino más adelante. Tras ella escondo mi mundo de sueños, mi fe en este mundo y en la gente buena. En ella escondo las cosas más bonitas de mi corazón. Son cosas que ahora no necesitas, pero que más adelante, cuando seas mayor y la vida te enseñe lo que nos enseña a todos, espero que te sean muy, muy pero que muy útiles. Hoy, abro un túnel desde tu madurez a tus sueños de infancia, hoy dejo conectados tu mirada inocente, pura y limpia, con la vista cansada de los años. No para arruinar lo que ahora tienes, sino todo lo contrario, para hacerlo atemporal y eterno.

Con palabras escribo este mi deseo para ti, con palabras escribo mi hechizo de eterna juventud, porque con palabras, como con las piezas del tangram, se construye, se crea, y se da forma. Alec, el mundo es tal y como los construimos y si mantenemos nuestra fe en los sueños, aun cuando la vida se empeña en enseñarnos lo contrario, estos se hacen realidad. Y a pesar de todo, esto último es lo menos importante, porque lo que deja huella no es el resultado en sí, sino el proceso que nos lleva a él.

Es por eso que hoy abro esa puerta que te conecte con tu yo de más allá, para que en tu vida de adulto, puedas recurrir a tu mirada de niño y construir tus sueños más allá de cualquier obstáculo y dificultad.

Estos son los deseos de tu tío. Hoy sueño que tus sueños sean camino y no parada. Hoy dejo escrito que tus sueños no tienen fecha de caducidad. Hoy escribo que serás feliz.

Un abrazo

David

13 junio, 2008

Nunca digas nunca

Así versa el refrán. Sin duda uno de los que más odio. ¿Por qué? Porque en algunos casos he tenido que aprender a decirme a mí mismo, que algunas cosas no son posibles, todo lo contrario, son imposibles. De hecho, no es cuestión de que sean factibles o no, es indiferente, simplemente ciertas situaciones se descontrolan, se convierten en inmanejables, y entonces para evitar sufrir y hacer sufrir, hay que plegar velas y resguardarse en buen puerto por tiempo indefinido.

Nunca digas nunca, significa esperanza, pero a veces, la esperanza mal canalizada se convierte en una fuente continuada de dolor, y hay que renunciar a ella, para tomar aire, para ganar perspectiva, para alejarse de la fuente de problemas y comprender, no como parte implicada, sino como observador externo, las claves de la situación.

Sin embargo, para alguien como yo, que me defino como un soñador que procesa una profunda aversión a la palabra “imposible” ese repliegue tiene gusto de derrota, no de una simple batalla, sino de la guerra en la que se enfrentan sueños y anhelos contra la realidad que tratan de imponernos, la guerra entre dos filosofías opuestas y diferentes.

Hay que madurar mucho, y pensar fríamente, para entender que lo descrito hasta ahora no es una rendición. No sé definirlo todavía, pero no es una rendición.

Seguiré cabalgando pues, en busca de la verdad. Hoy sé, que aún no soy digno de ella, y por lo tanto, aún tengo mucho que aprender, mucho que corregir y mucho por andar, antes de poder afirmar sin titubeos que hay cosas que nunca sabré, no porque no pueda saberlas, sino porque no son esenciales para el desarrollo de mi propio camino.

11 junio, 2008

Un mundo sin gafas

Miro el horizonte con una idea simple en mente: quisiera ver el mundo sin mis gafas. Puede parecer absurdo, pero no se trata de una pretensión estética. Es más bien, un anhelo existencial.

En verdad es simple. Tan solo necesito llevar la mano a la sien y arrancarlas con decisión. Sin embargo, esta sería una acción prematura e incluso temeraria. El mundo sin gafas se divisa borroso y difuminado. El mundo sin gafas asusta e imprime la desagradable sensación de no tener nada bajo control. Sin gafas, se pierde la confianza que proporcionan los detalles, hasta el punto de sentirse un extraño en casa ajena. Desgraciadamente salvar la barrera que se interpone entre mis ojos y el horizonte a modo de lente, no es tan sencillo como podría parecer en un primer momento.

Estoy acostumbrado a su compañía, a su consejo y a su buen hacer. Con ellas, percibo la gama completa de colores, y gracias a ellas, el más pequeño detalle se proyecta por encima de todo lo demás. Y sin embargo, quiero prescindir de ellas. Busco el contacto directo con la realidad: sin interpretaciones ni correcciones. Estoy huyendo del conocimiento acumulado, de los convenios y las tradiciones. Huyo de la historia, para convertirme en un instante.

Un instante que se repite en mis sueños noche tras noche. Una esfera aislada del pasado y del futuro, un suspiro de auténtica libertad. Un instante en el que, desnudo de miedos, de estereotipos y prejuicios, contemplo el mar en calma. Frente a mí el horizonte inalcanzable. El agua de la orilla refresca mis pies. Las olas me hacen cosquillas en los tobillos y una sonrisa se escapa entre mis labios. Sé lo que me espera al otro lado: empiezo a caminar y sin embargo nunca abandono la orilla. ¿Qué bobo verdad? Inalcanzable significa, quizás, sometido al espacio y al tiempo, a sus ligaduras.

Es por eso que deseo desprenderme de mis lentes. Para olvidar el significado de inalcanzable, para perder el miedo a las arañas, y para olvidar que el blanco es color de la carne. Para dar un paso y atrapar entre mis brazos mi sueño.

Pero mi sueño sin gafas, como dije, se ve borroso y disperso. Necesito del pensamiento para comprender, necesito de la historia para recordar y entender. Mi sueño nació bajo ellas, y fuera de ella no es ni siquiera algo que sepa reconocer.

¿Gafas sí o gafas no? ¿Por qué sólo dicotomía? ¿Por qué una respuesta cerrada? Ingenuamente, puedo buscar un camino alternativo, paralelo. No puede tratarse de una auténtica solución, sería salirme de mi propia existencia, pero sí avanzar en un orden la aproximación.

Puedo explorar el firmamento con mi telescopio, en busca de una puerta o de una salida. Puedo emplear un microscopio para ver la latir a mi corazón y tratar de comprender mi propia vida. Puedo también usar lentillas y fingir así que lo comprendo todo. Incluso, yendo más lejos puedo hacer uso del avance último de la tecnología para compensar mi miopía y decirle al mundo, con voz alta y clara, que soy otro, un ser nuevo de perfecta visión, que no necesita ni de gafas ni de cualquier otro ingenio óptico.

Puedo también jugar a piratas, y en mi barco, catalejo en mano, explorar mares y cruzar el horizonte de aquí para acá. Vivir aventuras, conversar en lenguas casi perdidas con pueblos indígenas de selvas vírgenes, de desiertos inhóspitos. Puedo visitar el último rincón de la tierra o puedo permanecer mansamente sentado en una butaca, junto a la ventana, viendo las gentes pasar, y el tiempo discurrir. Puedo ser un soso sin ambición o un amargado recluido, que con sus prismáticos, espía y envidia. Ocupar el lugar de un viejo aturdido y asustado, e incluso, situarme tras la piel de un joven muchacho y ver con esperanza ingenua, con ilusión y curiosidad.

O puedo no hacer nada. Dejar el tiempo pasar y mi miopía correr descontrolada, y mis lentes quedarse desfasadas, insuficientes y derrotadas. Y el mundo borroso de nuevo, emulando la ausencia de conocimiento, de lógica o razón, e incrustarme en el recuerdo que impone una única sensación: el de una aplastante victoria contra todo y todos.

Ya veis que somos libres. Libres para tomar el papel y dibujar una puerta, cada uno a su manera, colorearla con entusiasmo y luego, con decisión y firmeza, dar un salto y entrar en el papel hacia una realidad paralela. Ya veis que somos libres para crear nuestro propio hormiguero y esconder en sus túneles nuestros pensamientos, sentimientos y sueños. Ya veis que somos libres para creer que somos libres. En última instancia, detrás de gafas, telescopios, microscopios, catalejos, lentillas y prismáticos están los ojos, que no sólo se rigen por los mismos principios que las lentes, sino que todo están controlados por el órgano del gran poder (exclúyanse pues de la lista de seres libres también los ciegos fisio y psicológicos).

A estas alturas, lo de las gafas me parece irrelevante y secundario. Pero aun así, y pesar de todo, no consigo desprenderme del anhelo de librarme de ellas. Será quizás, porque necesito olvidar. Quizás porque necesito aprender… o quizás porque me encuentro frente a un mundo que no alcanzo a comprender. O simplemente erré en el diagnóstico. ¿Gafas sí? ¿Gafas no? ¿Es esa la verdadera cuestión?

Inciso

Esta noche, de brisa fresca que lamento el silencio de los últimos días, sobretodo porque centenares de ideas acuden a mi mente y piden ser escritas, dejaré en mi blog mi propia versión del mito de la caverna.

No aspiro a ser igual de bueno que el original, pero cuando lo escribí me hizo mucha ilusión. Comparto esa ilusión, que nació en Coimbra, en el receso de un congreso.

Con vosotros, "Un mundo sin gafas"

Buenas noches!

08 junio, 2008

Excelente Artículo de opinión

En la edición del viernes de "El País" aparece una excelente columna de opinión de Josep B. Culla i Clarà. En la misma, el autor describe de manera muy ordenada algunas reflexiones que comparto sobre la situación "política" en las universidades.

Realmente, la recomiendo encarecidamente.

Destaco aquí algunos de los puntos que me parecen más lúcidos.

( 1 ) Algunos grupos se han alzado como la voz de todos los universitarios, cuando sólo representan a unos pocos estudiantes. Sus posturas son además, en algunos casos superficiales, dejando de lado temas de carácter fundamental que afectan al conjunto de la universidad.

( 2 ) Su oposición desmesurada al plan de Bologna, esgrimiendo arumentos falsos como el de la privatización, no permiten abordar de manera seria y ordenada los múltiples interrogantes que planean sobre dicha reforma, pues el miedo al desgobierno y a la crítica destructiva acalla la opinión crítica de sectores más moderados.

( 3 ) Los grupos antisistema hacen uso de la herramientas que tanto deploran para conseguir sus fines. Bloquean el paso a estudiantes no afines a sus asambleas, arrancan la publicidad de otros grupos de estudiantes e intimidan a sus miembros.

( 4 ) La universidad catalana necesita abordar todos a una sus problemas (la reforma en marcha, la financiación, etc. ) y no de la quema de fotos del rey.

( 5 ) Saquen ustedes sus propias conclusiones...

06 junio, 2008

Lo que me dijo José Tomás


Ayer seguía creciendo la leyenda de José Tomás, un torero diferente, que gasta camisetas del Ché, que no brinda sus toros al rey, un torero lejos de la farándula, y que quizás sea el último recuerdo vivo del significado de la fiesta.

Con los toros pasa como con la Biblia. Tengo la sensación de que tanto espectadores como toreros, los de un lado del toro y del otro, perduran en el tiempo una fiesta sin reflexionar en demasía sobre el verdadero significado de la fiesta, dando pie a numerosos sin sentidos, generando incomprensión y mucha confusión.

A mí me atrae la idea metaforica de un hombre que se enfrenta a la muerte, que lidia la vida misma en unos pocos pasos de corto alcance. Me parece el toro, el mejor actor de la fiesta, por su gran estética, por su silueta, por su misterio. Pero sin embargo, la metáfora se diluye y mis impresiones cambian.

Primero, porque como he dicho antes, los toreros no son lo que debieran ser, ni la fiesta representa lo que siempre se ha dicho de ella. Segundo, porque cada vez más ahonda en mí la idea de que propagar a las cuatro vientos la necesidad de que haya vencedores y vencidos en toda contienda, no es una buena cosa. Negar esta necesidad puede parecer temerario, pues para muchos casi posee el rango de ley natural de las cosas, pero aún así, lo considero imprescindible. Hay que mantener viva la utopía.

Y tercero y último, insistiendo en el punto anterior, porque el toreo, tiene visos de globalización: para que uno triunfe es imprescindible que otro fracase. El éxito del torero depende en buena medida de la calidad de su estocada. Que usted y yo vivamos como la hacemos, derrochando consciente o inconscientemente, implica en gran medida, que por ahí hay alguien que vive de nuestra caridad, y no del trabajo de sus propias manos. Como en el toreo, no por voluntad propia, sino por imposición de un dios exterior, que viste traje de luces en un caso, y ropa de marca en el otro.

Así que, viendo hoy los ojos del toro en la honda estocada de José Tomás, me he dicho a mi mismo, no necesitamos más ejemplos de cuan duro el pensamiento utópico es. Con la dura realidad creo que tenemos suficiente.

04 junio, 2008

MBA: Aristocracia endogámica

Se me acumulan las cosas por decir. Seré breve. Me uno a la iniciativa de destapar los MBA.

Como mi antecesor, obviaré la definición y explicación, de en qué consiste un MBA, de las siglas en inglés “Master Business Administration”, y dejaré para la wikipedia las aclaraciones.

Ahora bien, difiero de la competencia en los objetivos del post. Si bien considero que el suyo está diseñado para esparcir en el viento la gran desconfianza que le genera toda la clase política, yo utilizaré los MBA para hablar en mi blog de la lucha de clases.

Quiero hacer notar a mis posibles lectores, si los hay, que dejando a parte los títulos MBA que venden por ahí en algunos mails de spam, o en posibles chanchullos como el que le dio el título de catedrático a César Vidal, que el precio de estos cursos de formación son en algunos casos desorbitados. Si bien se pueden encontrar MBA muy respetables por precios comprendidos entre los 10.000 y los 25.000 euros, aquellos postgrados de dirección de empresas con un mayor prestigio se cotizan a unos 60.000 euros por año y pico de formación.

Así, su elevado precio los blinda, salvo en algunas excepciones (existe algún que otro programa de becas otorgadas por Fundaciones privadas), del común de los mortales. En otras palabras, MBA es una de las fórmulas establecidas por la aristocracia para seguir siéndolo sin demasiadas intrusiones por parte de la clase obrera, de perdurar las etiquetas y los estigmas. Y es que, además de la formación, un MBA por escuelas como IESE o ESADE, además de servir para adquirir conocimientos, sirven para, con los padrinos adecuados, establecer provechosos contactos. ¿Me siguen?

Creo que sí. Sin embargo, no quisiera acabar mi exposición sin un ligero contrapunto. Mi visión del socialismo se sostiene en la libertad del individuo para desarrollarse, y por lo tanto, lo que debe primar en mi opinión es la igualdad de oportunidades. No estoy en contra de los MBA, ni de la educación privada, estoy a favor de una educación pública de calidad.

Esto es lo bonito del mundo. Uno parte de un pequeño hecho aislado y sin quererlo, estirando, estirando uno llega a un debate de estructura fundamental: Definir la propia ideología de forma coherente, ordenada y sencilla. Precioso, ¿no?

03 junio, 2008

¿Soy una buena influencia?

Polvo eres, y polvo serás...

Te espera la vida eterna, porque como parte del sistema, no desaparecerás de la faz de la tierra. Todo lo contrario, seguirás viajando en el tiempo en las alas del viento, cubriendo ciudades y civilizaciones, y tu huella será vista como un fósil por las nuevas generaciones. Quizás, y sólo quizás tus hechos, serán el carbón que alimentará las calderas de tu descendencia.


Y mientras tanto, el material genético sigue su carrera personal con la supervivencia: Objetivo seguir siendo. Todos contribuimos a su evolución. ¿Ganaran los bondadosos? ¿Los más listos? ¿Los más fuertes? ¿Todo lo contrario?


Temo, que muy probablemente, ni los unos ni los otros. Isotropía homogénea, y volver a empezar. Ya lo dijo nuestro Señor Jesucristo: “Polvo eres, y polvo serás”. Mañana, toda la raza humana morirá y dará lo mismo. Somos una especie más. Mañana, volverá a salir el sol.

01 junio, 2008

De un gordo para un enano. ¿Quieres charlar?

Ahora que ya no sé si me lees, ahora que muy probablemente ya no te caigo bien, te dedico un post. No el post que prometí, sino otro que se me ocurrió a raíz de algo que leí en tu (vuestro) blog.
.
A mi también me llamó la atención de noticia sobre la recién encontrada carta de Albert Einstein al filósofo Eric Gutking cuando la leí en “El País”, en la que sostiene que la religión es producto de la debilidad de los hombres.
.
Desde que leí esa noticia me he interrogado a mi mismo por el por qué de esta dura afirmación. Tengo algunas respuestas, especulaciones, pues ni conocí a Einstein, ni soy teólogo o filósofo. Opuestas a mis dudas, sin embargo me sorprende los matices de dogma de tu post, por eso te invito a mi casa, mi blog a charlar un rato sobre el tema, si te apetece claro. Aquí va mi opinión del tema, de forma algo imprecisa, lo reconozco.

Especulación 1

Para aprender, se necesita un modelo, según el cual organizar los conocimientos. Una estructura que permita avanzar en el proceso infinito de tesis, antitesis, síntesis. Sin embargo, dada la complejidad humana, o mejor dicho, por motivos de supervivencia, este esquema simple ha ido evolucionando, de tal forma que el proceso de aprendizaje dispone de herramientas de autocontrol y corrección, formas de mutar y adaptarse, alimentación continuada, todo para evolucionar y mejorar el conocimiento del medio.

Especulación 2

La nada asusta, y una llanura infinita que se extiende ante nuestros pies sin insinuarnos una sola senda a seguir, aún más. Honesta y humildemente, no creo que la raza humana tenga nada de especial.

Especulación 3

Dado uno y dos, para avanzar se necesita trazar un camino mental a seguir.

Resumiendo, creo que la religión es fruto de la debilidad humana, de todos, no sólo de unos pocos, pues esa debilidad inherente a nuestra condición de animales y está siempre presente en nosotros. Como también lo son el comunismo, o cualquier otra causa, que obvie su carácter instrumental y pretenda autoerigirse en una esencia absoluta.

Dicho esto, no creo que ser católico o comunista sea malo ni bueno de forma intrínseca. Se trata de una elección personal. El error es olvidar que se trata de una herramienta y caer en la ceguedad complaciente de no plantearse, el qué y el por qué.

¿Quieres opinar?